¿Cómo están las políticas, la innovación y la conexión humana transformando el futuro de la longevidad?
Antes tratábamos el envejecimiento como una cuestión política. Se está convirtiendo en una cuestión de diseño.
Como señaló recientemente Debra Whitman de AARP en The Washington Post: “Nos estamos dando cuenta de que el trabajo no necesariamente se detiene a una edad determinada”.
Esa constatación indica algo más grande.
Los gobiernos están rediseñando las pensiones, los sistemas de salud y el trabajo; los investigadores están midiendo el florecimiento, no sólo el PIB; la mediana edad está siendo redefinida como renovación, la conexión intergeneracional está surgiendo como infraestructura y la tecnología está entrando a los hogares para apoyar la independencia, idealmente con los humanos en el centro.
La longevidad ya no es un factor secundario. Está configurando los sistemas económicos, laborales, sanitarios y sociales.